
Costa Daurada · Tarragonès
Fotógrafo de boda en Altafulla
Uno de los pueblos con más encanto de la costa: la Vila Closa amurallada sobre el mar y el Castell de Tamarit al lado. Somos dos hermanos, Ferran a la foto y Eric al vídeo, y venimos de Reus para contar vuestro día tal como pasó.
Altafulla, un decorado que ya viene hecho
Hay pueblos donde tienes que buscar el rincón bonito y los hay donde el rincón bonito sale a tu encuentro. Altafulla es del segundo grupo. La Vila Closa —el casco antiguo amurallado, encaramado sobre el mar— es un laberinto de callejuelas de piedra y placitas que, a la hora buena, se encienden de color miel. A pocos minutos está el Castell de Tamarit, en pie sobre una playa virgen, y el barrio marítimo. En un radio muy pequeño tenéis casco antiguo, castillo y arena: un día entero de boda sin subir a ninguna furgoneta.
Nosotros somos Ferran y Eric, dos hermanos de Reus. Ferran hace la foto y Eric el vídeo, y trabajamos codo con codo el mismo día, con un solo lenguaje. No dirigimos la boda como si fuera una sesión de producto: nos da miedo lo que es falso. Nos gusta la luz de verdad, los gestos que no se ensayan y las fotos que dentro de veinte años todavía os hagan un nudo en la garganta.
Dónde os casáis cerca de Altafulla
Espacios que conocemos y que, como fotógrafos, nos gustan de verdad. Os enlazamos nuestra ficha cuando la tenemos.
Castell de Tamarit
Un castillo medieval literalmente sobre una playa virgen, con la iglesia románica y el mar de fondo. Es de los sitios más cinematográficos de la costa: la luz de tarde rebota contra la piedra y el atardecer sobre el agua es un regalo. Ideal si queréis una boda con alma antigua y un punto salvaje.
Mas Passamaner
A un paso de Altafulla, en la Selva del Camp, una masía modernista con jardines, palmeras e interiores nobles. Funciona muy bien cuando queréis elegancia y comodidad, con margen para la ceremonia al aire libre y para el plan B a cubierto. Os hemos preparado una ficha con nuestra mirada.
Ceremonia en la Vila Closa y masías del entorno
Casarse dentro del casco antiguo —una placita, un patio, una terraza con vistas al mar— o en alguna masía de piedra del Tarragonès tiene un encanto difícil de superar. Hay que hablar con el Ayuntamiento porque la Vila Closa es espacio público y vivo, pero fotográficamente es oro puro. Contadnos cómo os imagináis el día y os orientamos.
Solo cogemos unas 20 bodas al año
Para que cada pareja tenga de verdad a los dos hermanos su día, y no una agenda llena. Las fechas buenas de Altafulla —mayo, junio y septiembre— vuelan pronto. Si la vuestra ya tiene fecha, vale la pena mirarlo ahora.
Reservemos nuestra fechaDónde hacemos las mejores fotos en Altafulla
Hablamos de hora, de luz y de plano. Estos son los rincones que trabajamos cuando la boda cae en Altafulla.
Las callejuelas de la Vila Closa
La piedra dorada pide luz baja: primera hora de la mañana o la última de la tarde. Las callejuelas estrechas hacen de marco natural y concentran la mirada en vosotros.
El Castell d’Altafulla y las murallas
Al atardecer, con el sol cayendo hacia el mar, las murallas se encienden y el cielo se vuelve naranja. Es el momento del retrato grande, ese plano abierto que parece de película.
La playa y las Botigues de Mar
El barrio marítimo aporta color; la arena, calma y horizonte limpio. Si queréis pies descalzos y viento, reservamos los últimos minutos de sol: la luz rasante sobre el agua lo vale todo.
Els Munts, la villa romana
Un yacimiento con vistas abiertas al Mediterráneo. No siempre es accesible, pero cuando se puede, el contraste entre ruina antigua y pareja de hoy da imágenes con mucha alma.
La mejor luz para una boda entre casco antiguo y playa
Si os casáis en Altafulla, vale la pena pensar el día alrededor de la luz. La piedra de la Vila Closa es preciosa, pero al mediodía el sol pega duro y marca sombras; a partir de media tarde todo se suaviza y el pueblo coge ese tono miel. Nuestra recomendación: ceremonia no demasiado pronto, aperitivo mientras el sol baja y reservar 20 minutos justo antes de la puesta para los retratos de pareja entre murallas o junto al mar.
Por meses, mayo, junio y septiembre suelen dar el mejor equilibrio: días largos, luz cálida y temperatura amable. El pleno verano es espectacular pero caluroso al mediodía; el invierno regala atardeceres limpios y el pueblo vacío. Si es una boda de playa, tened presente que la arena pública requiere permiso municipal y que el viento manda: nos adaptamos, pero ayuda saberlo antes.
Una muestra de nuestra mirada
Todavía no tenemos una boda publicada de Altafulla, así que os enseñamos trabajo real de otros días en la Costa Daurada. La manera de mirar es la misma que llevaremos a la vuestra.




Trabajo real nuestro
Bodas reales que hemos documentado en la zona. Esta es nuestra mirada.
Hablemos de vuestra fecha
Rellenad cuatro campos y os respondemos nosotros mismos, Ferran o Eric, no ningún formulario automático.
Preguntas frecuentes
¿Cubrís Altafulla sin recargo de desplazamiento?
Sí. Venimos de Reus y toda la Costa Daurada, Altafulla incluida, entra dentro de nuestra zona habitual sin ningún coste extra de kilómetros.
¿Hacéis foto y vídeo a la vez?
Sí, y es lo que nos hace diferentes. Ferran hace la foto y Eric el vídeo, somos hermanos y trabajamos coordinados todo el día con un solo estilo, sin pisarnos ni duplicar equipos.
¿Cuándo tendremos las fotos?
Os enviamos un primer avance en cosa de una semana, para que podáis revivir el día enseguida. El reportaje completo y el vídeo llegan después, ya trabajados con calma.
Queremos casarnos en la playa de Altafulla, ¿se puede?
Se puede, pero la playa es espacio público y suele hacer falta permiso del Ayuntamiento. Os ayudamos a pensar la hora por la luz y el viento; la parte administrativa la gestionáis vosotros o vuestro planner.
Somos una pareja internacional, ¿habláis inglés?
Sí. Estamos acostumbrados a bodas con invitados de todas partes y os atendemos en catalán, castellano o inglés sin ningún problema.
Otros pueblos de la costa
Guía de toda la zona →Contadnos vuestra boda en Altafulla
Decidnos la fecha y el lugar y os diremos enseguida si la tenemos libre. Sin compromiso, y con ganas de conoceros.



